Alguna vez, me prgunto de que me sirve hablar de Dios, si soy indolente ante el dolor humano. Si creo que yendo a la iglesia y santiguarme, ya estoy bien, pero lo único que entiendo que Dios siempre quiere es que estemos cerca de él, no me gusta dar citas biblicas, no porque no las conozca, sino por prudencia.
La fe es un relación libre y personal con Dios, es un propuesta hecha por él y aceptada, lo que me parece que se vuelve calidad de vida en fe es la consecuencia entre lo que pensemos y creamos. Soy católico, y no creo que el aborto sea una opción, pero no creo que los homosexuales esten lejos del plan de Dios, creo en la virgen, en los santos. Pienso que la fe se propone, si a mi esa propuesta llego en forma de fe y la supe entender, es porque yo tuve el corazón dispuesto para llevar a la obra todo mi proceder. No pretendan pensar que porque rezo, voy a ir al cielo, no crean que porque leo la biblia soy santo, ni porque participo de una procesión, no tengo tentaciones como todo humano.
Lo maravilloso de creer en Dios, es que en esos momentos en que me siento caer, que siento que mi gran caracter brota y que no tolero a los demás me acuerdo de que esa fé maravillosa, me tiene que ayudar por entender siempre al que piensa distinto a mí, ¿qué mérito habria si todos pensaran como uno?
Por otra parte, creo en la despenalización del aborto, y no porque no piense en los seres humanos que mueren con él, si no que en el terreno personal, esa es una responsabilidad de una persona para con Cristo y si alguien no cree o no quiere entender lo que Dios obra en su vida, no se le puede obligar, porque se crearía creyentes por presión, más no por convicción.
Es terrible la realidad del aborto, es algo poco deseable, una práctica dolorosa, sin embargo si no se quiere entender lo que esto entraña, no se puede imporner.
Las doctrinas religiosas se convierten en propuestas hechas todas por los hombres, si inspiradas en Él. Yo no puedo ni creo que nadie tenga la certeza absoluta que su fe es la mejor, pero sí creo que cada uno puede determinar libremente que su fe sea la correcta. Dios es omnipresente y todo lo que hacemos lo comprende, Él sólo él puede entender si lo que hacemos es inspirado en una fe verdadera y no en un afán de aparentar. Las leyes de Dios son verdades universales, pero que sólo se pueden materializar si desarrollamos nuestra fe.
Abrir el corazón a la fe, no adoptar una denominación religiosa, si no es aceptar en la palabra de Dios un modo de vida peremne que nos hace muchas veces ser tomados como tontos, pero que nos hace sentir dignos de su voluntad, porque las opiniones de los demás son pasajeras, no eternas.
domingo, 22 de noviembre de 2009
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