Me inquieta sentir que a veces vuelvo a buscar perfección en mi, cuando nunca la voy a tener. Debo quereme como soy, si lo escribo, es porque lo pienso así.
Creo entender, por eso lo escribo que la vida no se puede reducirse a una competencia constante contra un ideal utópico de perfección, sino una constante busqueda de un ideal de paz interior, renovación, en el que cada vez aprendemos y maduramos, pero de ningún modo podemos destruirnos, podemos dañarnos. Debemos saber que por más que muchos no lo consideren así, somos valiosos y poderosos, pues podemos hacer y lograr todo lo que nos proponemos.
Ahora comienzo a entender que la vida, tiene matices, que no existe un negro ni un blanco, que no todo lo distinto a uno es malo, no todo que es igual a uno es bueno. Las virtudes se desarrollan cuando se entiende que la bondad se logra si uno procura mejorar cada día, no destruirse, si no aprender y saber que nunca se es totalmente perfecto ni totalmente inperfecto.
El amor, hacia uno, hacia los demás, hacia una mujer , hacia la familia y hacia la naturaleza, es la condición básica para lograr ser feliz
lunes, 16 de noviembre de 2009
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