a mi nunca me dijeron hijo, hermano , vivimos con miedo y eso no era necesario. La palabra amigo ni existió y ahora la palabra amor me pesa mucho.
No me di cuenta cuando los años pasaron y el amor no se me hizo vital, pues me protegía de no quedar como tonto siempre y con el tiempo los sentimiento aprendieron a nacer decreciendo y no creciendo, por eso mi desespero por a veces vivir cosas pequeñas que no creen compromiso y que creen recuerdos, sólo eso, por eso no hubo apego a lo material que ata.
Ahora mi madre envejece y soy consciente de ser ya no el hijo, sino el hombre solo, no hay quien me acompañe, quien me secunde, como lo he hecho con ella. Es triste ver a mis compañeros con prolongación y no yo y aunque ahora tengo compañero, como digo no sé cuánto dure o cuánto me soporte, pues mi vida es así me soportan no me quieren.
Estaré aquí hasta que pueda de allí me dejaré morir.
Empecé esto hace años con tanta alegría y se volvió un diario de mis alegrías y tristezas, pero las segundas pesan más y eso duele un poco.
Todo esto surge de un pregunta de mi madre sobre qué sería de mi cuando no este y yo en mi interior, me decía como siempre sobreviviendo sin vivir, acompañado sin compañía, con metas que no son mis sueños, y con confianza de que nada saldrá.