sábado, 21 de noviembre de 2009

mi actitud y tu actitud

Las actitudes que tenemos frente a la vida no son las mismas, no son iguales, ni tampoco son totalmente diferentes, porque como sería el mundo si todos tuvieramos la misma actitud frente a la vida, sería muy aburrido, Por otro lado si todos tuvieramos actitudes difentes los conflictos y las guerras serían constantes.
Lo que ocurre es que nadie puede conocer al otro, si el otro no abre su corazón, uno preferira callar y no decir nada, pero si yo siento que una situación es tensa debo hablar, para ello tengo que mesurar el riesgo: a)la persona con la que hablo tiene una actitud propia frente a la vida (es decir natural, personalmente decidida), b) la persona con la que hablo tiene una capacidad de entender mis puntos de vista, c) seré capaz de soportar el rechazo, d) seré capaz de aceptar futuras discrepancias.
Si uno sabe que hablando el otro no lo va a entender, tiene dos opciones, o evita las situaciones tensas en adelante, o se aleja de dicha persona, o sencillamente la acepta, sin dejarse influir por su actuar (salvo que sensatamente sea lo correcto)
Sin embargo ¿cuán sensata puede ser la actitud de una persona? Mientras no altere la convivencia, pero incluso si estamos en medio de un ambiente que no es sano, en el sentido que su juicio con respecto a los demás no es justo, tendremos que desertar.
Mi actitud no es la misma que tu actitud, tampoco es ninguna de ellas es la mejor, pero es preferible aquella que acepta las responsabilidades de su mal o buen proceder.

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