Es estresante como los demás quieren imponer sus conceptos, porque no conocen mínimamente lo que es tolerancia, y creen que ellos llevan una vida perfecta, una vida modelo. Que uno no diga lo que hace, porque no le parece, porque sencillamente no le da la gana, esta voluntad debe ser respetada, sobretodo si se hace con respeto. Odio los "qué haces" o "deberías hacer" principalmente si vienen de personas que nunca se preocuparon por preguntar como me iba o que hacía.
Nadie tiene derecho a inmiscuirse en mi vida si yo no le doy permiso, como yo tampoco lo hago.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario