Patéticos días
Cuando me choca la realidad que no entiendo en mi cara, es un patético día.
Cuando me choca la alegría que no me parece extraordinaria en mi cara, es un patético día.
Cuando me choca la triste que me parece tan ordinaria en mi cara, es un patético día
Cuando me choca la mediocridad de otros en mi cara, es un patético día.
¿cómo es un día patético?
Es en el que no entiendes la realidad, la alegría, la mediocridad que te son ajenas la triste que te es propia.
Te cansas de poner esa cara de no pasa nada, no tienes rabia contra el mundo sino tienes rabia contra tí, por no haber podido imponerte al dolor, aunque puede dar consejos de como hacerlos.
Es que soy un teórico de vida y un erudito práctico de la soledad
jueves, 23 de junio de 2016
Otra vez, volví a mi mundo de peluches
Hace
12 años atrás, tenía un vicio lindo, dormir acompañado de mis peluches. Yo,
cual loco, les hablaba y yo mismo respondía y en serio sentía que me respondía.
A ellos no tenía que interpretar lo que decían ni ellos los que yo quería decir,
no era un tonto ni inteligente sólo yo. Sí, yo desde mi mirada inocente, desde
mis caricias no sexuales sentía compañía, no tenía erecciones, solamente
lecciones.
Intente
de todo, pensando que en el mundo exterior todo se lograba sexualizando los
asuntos, pero realmente no. Me canse de seguir esperando amistades, cuando soy
honesto y sé que son fríos intereses camuflados de amistad, cuando sé que son
halagos que camuflan palabras agradables a mi oídos. Algunos al interior de su
mente dirán: “él es inteligente, hay que halagarlo” o “es estúpido muere por un
halago”, pero en ningún momento de la vida me gusto el halago, aunque es cierto
lo espere y no lo recibí.
Me
abrí al mundo del cual confieso hiere, pero no me hiere como a un niño que no
entiende, sino hiere como a alguien que lastimas y aunque quisiera vengarse no
puede y si lo hace finalmente al interior de sí, se siente mal.
Me
cansé de buscar intérpretes, volveré a mi parquedad callada de mi infancia y
juventud, y sé que esta etapa puede durar un día o un vida, pero volvió le abrí paso y aunque
tengo miedo a mi futura absoluta soledad interna, prefiero esto antes de la
presente relativa compañía externa.
Yo
nací así sin poderte interpretar e intentándolo hacer siempre, nací sin saber
si sonreírte, explotar o callar y nací siendo el idiota que no existe, que
sobra.
Quiero
salir y quise salir de mi interior doloroso y autocompasivo mundo solitario,
pero ahora no quiero, me siento seguro en él.
Abrazaré
mi sincero e irreal seguro peluche y un falso y real humano.
Hablaré
con mi voz y escucha mi voz a través de su boca, que hablar con mi voz
escuchando tu voz de otro a través de mi mente.
Oiré
lo que no destruye y me hace sentir bien, que lo que destruye y me hace sentir
mal.
Por
neurotípicos sus palabras no son honestas y sé que a la larga sólo hacen daño
con su falsa conforme mediocre veracidad, y los peluches me hacen bien con su honesta, no conforme, progresista falsedad.
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