martes, 24 de noviembre de 2009

fe, solución contra el dolor

Quisiera nunca haber tenido miedo, quisiera nunca haber callado mi pena.
Es que cuando uno se da cuenta lo que implicaba la soledad y el insimismamiento dentro de su propio mundo, uno consigue entender que la vida es maravillosa, cuando el miedo al fracaso no se vuelve un constante fantasma que anula tu enteder.
La libertad de decir "sí, puedo" o de decir "asumiré ese riesgo" es lo más valioso que tiene el ser humano. porque sin libertad, la sombra del miedo se convierte una pesada y odiosa compañera que se solapa entre los pequeños instantes de alegria, oscurenciéndolos y los grandes momentos de dolor, haciendolos aún más extensos y a veces infinitos.
La fe en uno mismo, que es la materialización en el alma de uno de la fe en Dios, nos permite seguir adelante, sin miedo, porque te sientes guarecido de la desgracia y el infortunio.
Donde antes se pudo ver dolor, hoy con ojos más positivos se ve una meta a superar, donde antes se pudo ver una pasajera alegria, ahora se ve el comienzo del camino hacia la felicidad, pero sobretodo donde antes no se veía nada, hoy se miles de metas y objetivos a realizar.

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