Es difícil explicar esto, bueno comenzaré diciendo que soy católico y creo qn la Virgen, en los santos, etc. Debo mencionar también que el aborto me parece un pecado, algo terrible, pero más terrible es no permitir a una mujer decidir.
Esta manera de pensar, yo la acepte y llegó a mi como una propuesta que acepta, y yo no soy nadie para imponerla o pedir que se actúe conforme a lo que yo pienso o creo.
En primer lugar, yo no soy mujer, y en mi no está la última decisión, ni a mis hijas, cuando las tenga, podría imponerles tal decisión. Lo que como católico haría y de hecho he hecho, es hablar con la persona que desea someterse al aborto, sobre lo que un aborto entraña, pero no más. Tampoco puedo censurar porque abortar o no, en ambos extremos es una decisión valiente.
En segundo lugar, cuando la voluntad es puesta a prueba en una circunstancia límite, creo yo, que uno reflexiona más, es decir que la mujer no toma esta decisión por placer.
Para entender mejor esto, la conciencia que es algo personal, te permite analizar y entender porqué no hacerlo y por qué hacerlo.
Puedo decir que yo he llegado a un entendimiento de mi propia fe, que me permite no hacerlo, pero repito yo no soy mujer, yo no me voy a ver en esa circunstancia de tener que decidir, pues mi fe sólo se aplica a mí y a quien libremente quiera seguirla y entienda lo que esto implica.
Una religión por más maravillosa y divina que fuese, no puede ser impuesta, y recordemos que la iglesia y cualquier iglesia está formada por seres humanos, que aún lo digan, no son infalible.
Claro, son infalibles si yo creo que lo son, pero si no creo, no tengo porque ser impuesto a creer.
Yo tengo una fe católica, con una conciencia un tanto exigente para conmigo mismo, es la particularidad de mi fé, pero no todos son así, ni tampoco mi manera de creer es la correcta ni la mejor. Porque no todo es negro y blanco, hay matices.
Mientras yo obre conforme a mi conciencia, es decir que tenga consecuencia estoy bien, nadie puede venir a decirme debes pensar de este modo, porque ya no sería una conciencia personal sino pública, en definitiva uno debe ser consecuente.
Yo no puedo, decir de una manera inhumana, a una mujer católica, oye eso es pecado, sin conocer las circunstancias que la llevaron a esa decisión, ya que tales circunstancias son pesonales. Quizá esa circunstancia si yo fuese mujer, la podría haber superado, pero no todas lo pueden hacer.
Entonces en asuntos de fe, no hay una verdad universal no hay una verdad única.
martes, 10 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario