viernes, 27 de noviembre de 2009

Espero a un amigo

Espero a un amigo, un amigo sabio. Quizá no sea uno solamente, quizá sean dos.
Uno que me aconseje el otro que me comente lo que siente.
No, quizá sean tres, uno que me aconseje, el otro que me comente lo que siente y el último que diga todo lo maravilloso que soy.
Entonces, necesitaré cuatro, el que me aconseja, el que que comenta lo que sienta, el que me dice lo maravilloso que soy y el que me critica.
Pero la vida también es diversión, entonces necesitaré un quinto amigo, ya con los otros cuartos nos divertiremos, nos perderemos. Sin embargo hay poner límite sino mi vida será un desbarajusto, entonces surge un sexto amigo el ponga límite a mi diversión.
Y así seguiré buscando más y más amigos.
Pero, un momento, ¿esto me parece tonto? y yo estaba buscando un amigo sabio.
Entonces me quedo con él
Espero un amigo sabio, que me aconseje que sepa que también lo puedo escuchar, que me elogie cuando sea necesario y que me critique con rigor cuando lo requiera, que sepa lo que es divertirse, pero también que sepa poner limites a la diversión, y así espero a un amigo que me sepa entender y al que pueda entender.
Ahora lo he buscado, lo busco, y lo buscaré siempre y el también me ha buscado, me busca y me buscará siempre.

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