No quiero obsesionarme si no puedo hacer ese recuadro para escribir, no me importa lo voy a dejar de lado, me voy a olvidar, voy a sentirme feliz, porque ahora puedo conciliar mi fe y mi manera de pensar, es decir mi catolicismo y el derecho de ustedes, mujeres a decidir sobre sus vidas.
Sí, estoy de acuerdo con Católicas por el Derecho a Decidir, asociación de mujeres católicas feministas, que luchan por poder decidir sobre sus cuerpos.
Quiero que la gente entienda que yo no estoy a favor del aborto, pero como no creo en una conciencia ni moral universal, debo de pronunciarme a favor de esto, pues la jerarquia católica no reconoce derechos a católicas, cuando no tienen certeza de muchas cosas y y dentro de esta misma jerarquia hay voces divergentes, que son calladas, este movimiento lucha por cambiar esto.
Yo me aúno a ellas, ¡bravo, mujeres bravas!, porque como siempre he pensado a más opciones mejores decisiones, el pecado para los católicos implica un ánimo de causar daño, y una mujer en esa situación no puede tener un ánimo de causar daño, sino de sobrevivir, de realizar su vida. Claro que hay casos en que el aborto es sólo por causar daño, pero el único que puede conocer esto en última instancia es uno mismo y en definitiva su propia conciencia. Es decir el aborto no es pecado per se, como católico se vuelve tal cuando busca destruir un vida inocente.
En mundo multicultural, esta decisión le compete únicamente a la mujer y las mujeres que no creen que sigan ejerciendo su derecho a no creer.
Siempre me han llegado altamente los prejuicios, la vida sexual es maravilloso, cuando un hombre y mujer la ejercen libremente, de acuerdo a su voluntad y sin discriminación, con conocimiento de anticonceptivos, de riesgos y sobretodo sin autoculparse, por una culpa que no existe.
La libertad sexual implica también varias opciones, como la castidad que yo practico, pero no por ello, voy a imponer a los demás el practicarla sobretodo en una época en de Sida, sino que debo respetar las opciones y decisiones.
Aunque no lo crean, hoy me siento reparado de poder decir esto, de poder escribir esto sin miedo, porque siempre he pensado así.
Vamos adelante por la igualdad de los sexos y por mayor opciones para vivir la vida sexual, porque el sexo no es pecado, pero imponer a una mujer un comportamiento sexual eso sí es pecado e inhumano.
lunes, 9 de noviembre de 2009
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