domingo, 22 de noviembre de 2009

Racismo a flor de piel

Hace algunso dáis converse con un nuevo amigo mio, acerca edl contexto social de sus país y del mio.
No es el mismo, en mi país, no se habla de un verdadero acceso auna educación, yo no concibo un país democrático, donde hay gente analfabeta, gente que no puede optar un trabajo deseao por no tener la preparación recibida y donde su vida está condenada a la más grande miseria.
Hoy escuche comentarios despreciables de alguien también despreciable que dijo "Indios o indias" no a mi pues maldita sea soy un poco claro en mi país, pero me indigne, le grite, reproche su actitud poco humano. ¿Ustedes crean que este infeliz por ser católico, evangélico, budista, musulman, o lo que sea, merece que algún grupo religiosa lo ponga como ejemplo de vida? ¿Merece que su actitud sea modelo de virtud? por dónde, pero en este triste país se convive día a día con ellos, se convive con gente que ataca la condición sexual de un persona, sin el mínimo respeto. Por eso creo que la religión se propone, no se puede pensar que alguien es buena persona o no si su esencia es perfida, capaz de destruir con esta acción lo que su alma construye.
Cuando esta lacra de diferencia, que provoca discriminación desaparezca, podré pensar que la lucha en mi país está terminada y pensaré en otras latitudes, mientras tanto no.
Gracias mi señor, porque el día que deje de sentir indignación o sea indiferente ante el maltratado, castígame señor y hazme morir de la peor de las maneras.
El día que acepte pasivamente, el mal proceder del que maltrata, estaré muerto en vida.
Si aquí en mi querido Perú hay mucho que hacer que extirpar esa maldita creación humana inspirada en el racismo que uno vale más que otro por su color de piel, por la creencia que tiene o que uno es mal digno porque será salvo. No creo que exista Dios que permite que la especie humana tenga elegidos de cualquier tipo, pero sí lcreo que la especie humana crea condiciones para que haya elegidos.
Por que a mi, Dios hizo que una mujer andina me recibio cuando nací y me crio junto que mi madre y mi padre, es como mi segunda mamá. Ella nunca pudo accedere a educación, y no aprendió a leer a su debido tiempo, mi madre le enseño a hacerlo, pero siempre procurarmos que leyera, pero ella no podía hacerlo, nunca lo pudo hacer, leer la Biblia nunca lo podía hacer. Yo le enseñe lo que yo sabía de la palabra de Dios, para que ella entendiera, era costoso, pero no era digno de alguien que se llamase cristiano dejarla como si fuera un animal sin conocer de la palabra. Después de un tiempo logramos hacerle entender de la importancia de la fe y decidió bautizarse y realizar otros sacramentos católicos.
Dios a través de esa mujer que sin ser de mi sangre, que sin llevar mi apellido me hizo entender el gran problema que entraña la discriminación. Nunca podría dejarla desamparada, porque ella sin tener la preparación que mi familia tuvo, me dio mucho cariño durante toda mi vida.
Es tan fácil ser bueno, con los que piensan como uno, o con los que tienen nuestra misma instruccion. Por ello yo digo la fe se propone.
Cuando escucha en la calle: "indio, india", me hace sentir en el pecho una rabía no hacia una persona en específico, sino hacia la especie humana, que por un lado es indiferente o por otro acepta cómplicemente este proceder.
Soy peruano y estoy muy orgulloso de este crisol de culturas que se llama Perú, pero que sin embargo convive con un racismo, justificante de nuestro propia incompetencia mental.

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