Cuando uno comienza a ver fotos, las imágenes de momentos maravillosos le vienen a la mente y uno empieza a alegrarse, comienza a revivirlos, hasta cuando se da cuenta que algunas fotos parte de estos recuerdos se perderon y una pequeña tristeza se apodera de uno.
Pero cuando uno recapacita, se da cuenta que los recuerdos tienen valor en la medida que son eso, recuerdos, cuando se inmiscuyen en tu vida y no te dejan seguir adelante, se convierten en apegos.
Hoy quise volver a sentir ese apego, claro que las dos personas con las que hable en un vuelo de avión y de las que tengo un gran recuerdo, no tengo como contactarme. Sin embargo me pregunto y ellas no podrían escribirme a mi.
Es que no se pude sufrir y añorar algo que en los demás no caló, con la misma intensidad
domingo, 11 de octubre de 2009
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