Ya no busco mares, ya busco ríos o mejor lagos, más tranquilos, aunque no renuncio a la idea de navegar en el mar, aunque turbulento e impredecible es donde todo río debe llegar.
Un lago puede ser más manso, pero tiene un límite, y todas las embarcaciones pueden colisionar entre sí. El nivel de sus aguas puede decaer sino hay lluvias o incluso secarse.
El mar se mueve con furia, pero él que lo navega , aprende a moverse sobre sus aguas, aprende a moverse en medio de la tormenta, aprende a evitar las malas corrientes y persigue siempre un norte.
domingo, 18 de octubre de 2009
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