A veces me doy cuenta que incluso mi madre y mi padre me juzgaban de torpe y hasta cierto punto yo lo aceptaba. Pensabe que yo era el torpe y que ellos eran sumamente inteligentes y que no se merecían tenerme como hijo, pero ahora me doy cuenta que la razón de todos mis males estuvo siempre en ello, creer que ellos eran infalibles y que yo era imperfecto, no lo era lo que ellos esperaban.
Hoy lo sé y lo entiendo, pero la actitud de ellos ya no influye en mí aunque sus palabras hieran, no me van a poder debilitar como antes, por que soy valioso.
Quien diría a veces los que más te quieren son los que más te anulan y destruyen.
Salida si hay y no es huyendo sino enfrentando entendiendo que ellos tienen criterios y nunca los van a cambiar.
sábado, 24 de octubre de 2009
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