domingo, 18 de octubre de 2009

Lo que más duele

A veces, lo que más duele, no es lo que los demás te hacen, sino lo que tú mismo te haces, lo que tú mismo te generas. Sin embargo siempre es sano darse cuenta de esto y ponerle un límite. Una niña no puede ser una modelo de revista, ni un chico puede ser un Silvester Stallon, aunque muchos lo quisieramos.
Es conociendonos y queriendonos más, que se construye muchas cosas, que se lográ entender que buscar la perfección conduce a la destrucción.
Entíendete, hoy todo pasó, aunque como dije ayer, es un lobo al acecho, pero uno tiene que ponerse fuerte y confiar en uno mismo para no dejarse destruir, por sus propias ideas, por loco que parezca.
Una vez mi padre me dio un libro llamado" no seas perfeccionista" me frustraba leerlo pues siempre mi perfil era de un perfeccionista autodestructivo, ahora no sé dónde este el libro, pero considero no estar ya dentro de este perfil, pues me estoy entendiendo y levantándome cuando caigo. Eso es lo más importante que un ser humano puede hacer: caer y levantar, darse el derecho de fallar.

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