jueves, 15 de octubre de 2009

¿Ministro de defensa o ministro de la moral y de la iglesia?

Escuche hablar a un ministro del defensa, que indignado decía que renunciaría si se aprobará cualquier tipo de legalización o despenalización del aborto terapeútico, sí, pero este no es ministro de la moral y de la iglesia, sino del defensa, no sé que tiene que ver el tema del aborto con su cartera.
Conocido por mucho es su vocación católica, a tal punto que cierto amigo mio le decía cura sin faldas, no sé si sea una descripción perfecta de este sujeto. Sin embargo él no entiende que la democracia no implica imponer conceptos, sino proponerlos, pero sobretodo buscar concensos.
Esta postura nunca me sorprende, es tan cerrado en sus conceptos, cerrado en su visión de la fé.
Por otro lado, no se puede pretender que a una persona que no tiene una idea religiosa de lo que es vida, se le imponga no realizar algo, máxime si su vida está en riesgo o si la vida en gestación está destinada a morir.
Sería humano pienso yo imponer una ley, tan fria, que diga no se puede abortar y punto, y no pensar en las circunstancias que llevan a esta mujer al aborto.
Siempre me he mostrado católico, pero lo único que no comparto con mi religión es ese caracter impositivo, que dice la verdad es una y punto, yo creo que esa es la verdad, pero no puedo imponer a todos que esa sea la verdad si no comparten mis conceptos ni mucho menos la visión religiosa del mundo, pues la religión se propone, no se impone.
En un ambiente democrático, se toman una decisión, o ley por concenso, no por imposición y mucho menos por caprichos de una persona.
Si el senor ministro de defensa amenaza con renunciar si se aprueba tal ley, ojala esta ley sea aprobada, no sólo por los buenos propósitos que ella entraña, sino que nos librariamos de este tipejo.

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