viernes, 2 de octubre de 2009

Aprendiendo a vivir

Siempre hace un tiempo atrás me preguntaba, habrá un mañana para mí, habrá una esperanza, por qué despertar mañana. Suena muy fatalista y si lo era. Es que no era lo deseado, no era lo querido, no era lo perfecto.

Sé que muchas veces tocó este tema, esta vez desnudaré mi alma para que me puedan entender. De un padre dominante que no escucha nada, que parecía un soldado, que no tenía compasión de los errores, que nunca veía lo bueno en su hijo, de una madre que se preocupaba por que sus hijos fueran los mejores siempre. ¡Pobres mis padres!

Surgió en mí, la idea que si algo no era perfecto ya estaba mal, es decir debería ser perfeccionado y si no se lograba era uno un fracasado. Es decir todo lo que hacía me parecía imperfecto, tonto, vacio y también la sociedad una total imperfección, sin rescatar lo bueno que en ella había.

Pues bien dije estudiar a ciegas, hacer lo que sea, dejando de lado sueños, total si soy el mejor, qué más da los sueños, atrás quedaron los sueños de cantar, de actuar. El mundo es imperfecto y sólo un ser imperfecto, que desde mi tonta lógica, tiene ansias de perfección pues cambiarlo todo, cual mago, es decir podía contagiar al mundo de su “perfección”, sin reconocer su imperfección humana, es decir mis ansias sobrepasaron todo, yo era el único ser humano con ansias de perfección.

Los primeros años de universidad fueron así yo podía todo, pero después me di cuenta que no pude, y me dije esto es para imperfectos que lo hagan ellos, y me dedique a otras cosas que me hagan más perfecto, no lo deseado sino lo que un ser “iluminado” como yo podía hacer.

Por otro lado, quien como yo, nadie, pues veía la imperfección en todos, pero a la vez era “amigo” de todos, sí yo el perfecto puedo ser amigo de estos seres que se llaman humanos, pues yo tenía el talento de control de pasiones, y de no cometer errores.

Los años pasaban y me daba cuenta que no lograba lo que quería, porque desdeñaba todo lo que ante mí aparecí, no era digno de mi, pero a la vez me di cuenta que me encerraba en un jaula de cristal con clavos hacia dentro de la misma que apuntaban hacía mi y que al menos movimiento me desgarrarían.

Es que comencé a no lograr paz, no lograba nada y lo que lograba no era suficiente, no podía dormir y empecé a hablar con los únicos que me entendían mis juguetes o mis mascotas, sentía que me respondían. Lo que más agudizó la situación es que una compañero me dijo pita con nudo, lo que generó que decidiera ser perfecto físicamente, comencé a fijarme en lo que comía, a encerrarme en mi cuarto a hacer ejercicio por la tarde y luego hasta altas horas de la noche reduciendo mi sueño a cuatro horas, me sugestionaba con la idea que cierta comida me caía mal y mi gastritis venía, el médico recomendó dieta blanda que más quería, en la universidad si me provocaba un helado, porque el salchipapa y las hambuguesas estaban vetados por mi perfecta idea de salud, decidía irme a pie a casa. A este ritmo no podía rendir, nunca iba a reuniones de compañeros eran imperfectos o machistas, o sumisos o comerían lo que sea.

La situación se hacía insostenible, empecé a amarrarme una especie de faja en el estomago y la gimnasia habitual de todos los días hasta las cuatro de la mañana se hizo una constante, muy aparte que también ocasionalmente iba al gimnasia, pero también ver como la gente modeaba su cuerpo en el gimnasio en mi lógica autodestructiva me parecía obsesivo, es decir que ellos consagraban su vida a la gimnasia y a nada más, como yo podía hacer eso, entonces decidí mis pasiones más cercanas, las lenguas, ser perfecto, la gramáticas, el vocabulario nunca me daba abasto.

Hasta que una noche se me bajo la presión, y mi hermano se preocupó pues pensaba que me iba, estaba tan pálido, delire, y después de salir de cuidados intensivos, el médico dijo dieta blanca, pues para él había sido un shock producto de alguna comida fuerte, pero realmente fue una infección pues mi estómago no resistía nada que no saliera de mi esquema de salud, es decir comida vegetaría, comida con carne, pollo o pescado bien light, pero nunca fruta. Lo que me impacientaba aún era el ver mi lengua blanca, lo que se debía a la casi ausencia de frutas en mi dieta, cosa que yo, el perfecto , no me percate.

Alguna vez después de un trabajo de la universidad en el que no participe, sino que sólo puse la casa tome un par de cervezas, como yo podía haberme tomado la cerveza, no dormí toda la noche pues la nociva sustancia había entrado en mí y llore sin cesar.

Esa misma noche me percaté según yo que mis pies no eran simétricos y comencé a buscar zapatos que permitieran acomodar mis pies a las tormentosas rutinas de amarrarlos para que estén derecho.

Pero obvio, también tenía corazón, pero como yo podía dar amor a alguien si era imperfecto o también como alguien podía ser tan perfecta para mí, empecé a deprimirme y dedicarme a leer más mis lenguas para canalizar tal frustración.

Al terminar la universidad para graduarme demoré dos o tres años la tesis pues nunca era perfecta, estuve haciendo prácticas pero nunca me parecía la gente con la cual estaba eran tan imperfectos.

Bueno el poco sueño, las cosas por hacer, aunque debo reconocer a pesar de todo, mi madre me procuro una nutrición muy bueno, que si estaba dentro de mis canones de salud, pues ella me hizo crecer y además era la que seguía cuando hacía natación, me fui encapsulando más, no soportaba estar con gente, todos eran imperfectos y me di cuenta que yo también lo era, que la vida era imperfecta, afortunadamente, ideas suicidas nunca tuve, pero si comencé a bajar las manos, entre en otra etapa, en la etapa de supuesto autoreconocimiento de mi mediocridad de mi imperfección, tampoco pensar ir a la iglesia, también son imperfectos, doble moral, grupo de jóvenes jamás siempre dicen algo y hacen otra cosa.

Deje todo por encerrarme en mi mundo, ya los clavos se transformaron de dardos que caían dentro de mi cada vez más pequeño mundo perfecto.

Siempre dentro de esto tenía un límite, siempre había algo de lucidez que no me dejaba caer, que no dejaba llegar a grados profundos, era mi aparente fe, que la entendí a mi modo, pero que a la vez me hacia reconocer mi fragilidad humana, pues Dios me dio tanto talento y no sabía aprovechar nada, pues Dios que todo lo sabe me dio y esta vida y como sabía que era un ser con afán perfeccionista, me puso aquí para ser mejor cada día a costa de mi mismo.

Cuando esa parte aparentemente lucida me hizo dar cuenta de la necesidad de ayuda, no para curarme sino para poder comprender que el resto era imperfecto y no lo podía cambiar.

La siquiatra se dio cuenta del asunto ahora pasaba por una adolescencia atrasada pero con la razón, que me daba mal que bien al experiencia vivida, como afrontar esto. Hable de la cólera que me generaban mis padres por sus posiciones tan poco tolerantes a los errores, por su visión tan cuadrada del mundo, la siquiatra me decía que eso puede ser cierto, pero que ello no debería afectar mi vida, empecé el tratamiento con pastillas para reducir la ansiedad durante el día y con pastillas para dormir de noche. Ya mucho más consciente de mi problema, me aferre al tratamiento, para esto ya había empezado una maestría donde conocí a un grupo de amigos y una gran amiga que sin darse cuenta ella ayudo en esto, mucho, bueno son los verdaderos ángeles que Dios envía.

Por otro lado toque con ella el tema del amor si amaba a una persona, pero sentía que mundo perfecto sólo podía ser perfecto al lado suyo, por más que la sabía casada, yo también me martirizaba con la idea de haber callado y no decir lo que sentía, por eso mi autocastigo era la soledad. Un día de tantos, yo con esta chica y con dos compañeras de colegio acordamos encontrarnos, y fue así que la volví a ver , fue un encuentro muy lindo, al final nos fuimos a caminar juntos, pero en un momento ella habló de una carta que tímidamente le escribí, no pude más y me quebré, porque la quería y mucho pero ya era ajena a mí, solo la mire, y seque mis lágrimas, porque sé que ella entendía que me moría por besarla, pero que como la quiero tanto no podía proponer algo malo ni para ella, además pese a todo lo vivido, siempre supe y creo que el amor debe darse de una manera sana, por si acaso, permítaseme aclarar que creo que el divorcio es una solución aunque dolorosa, una buena opción para poner fin a una relación.

La luz empezaba a venir en muchos aspectos más optimismo, menos fijación en lo perfecto, no totalmente pero ya. Acepte comer y los sábados con la gran amiga, que comente arriba, se consagraron en el día vegetariano.

Claro este nuevo proceso acarreaba nuevos problemas, definir nuevas metas, lo que llevó también un tiempo. Pues bien tuve que viajar a la capital con la familia en pleno a un curso por cuatro meses, el miedo volvía a mí, seré lo suficientemente perfecto para la vida en la capital, pero lo que pasó allá fue indescriptible, comencé a salir con amigos, era casi un novato, pero lo hice con mucha alegría, con mucha fe en mí mismo.

Bueno , me hizo sentir libre pero libre de mi mismo, ya las formas, los moldes autoimpuestos de perfeccionismo desaparecían, vivía como un chiquillo, conocía nuevos conceptos patas, reuniones y es así que decidí decirle a una compañera que me gustaba, fue bonito recibir un beso sincero y tierno, pero eso duro un día, porque al día siguiente le dije que no estaba preparado, pues tenía que ser sincero , mi corazón no podía amar.

Con el tiempo y las mejoras a cuestas, tuve la oportunidad de irme afuera, al extranjero. Comenzó a invadirme un miedo, pues seré feliz, comeré adecuadamente. Bueno llegue a un espacio de libertad y donde los chicos vivían su vida libremente y como siempre los ángeles, Conocí a un hermano que en mis noches de angustia sin saber me entendía. Una amiga ángel que con sus palabras cálidas y sus risas y su frase “ me voy enterando” comenzó a hacerme sentir que la libertad no implica también madurez. Ella estaba junto a otra amiga ángel que me decía de no exagerar mis perdones.

Otro amigo venido del otro extremo del mundo, me hizo entender que había que entender que a pesar de las diferencias, hay que verdaderamente entrar los puntos de coincidencia. Una amiga de un país cercano al de él me hizo entender lo que muchas veces decía pero pocas veces ponía en práctica, los sufrimientos te hacen fuerte sólo si los afrontas.

Allí también conocí a una niña muy inteligente que me enamoró por su manera de ser, capaz de hablar con el más sencillo de los seres humanos y con el más reconocido intelectual, capaz de transmitir paz con una sencilla frase. Tan sencilla que ni ella misma se da cuenta lo maravilloso ser humano que es. Yo al comienzo la miraba como alguien más, pero todo este conjunto de cualidades, que en una palabra la definen como humana, me hizo quererla, claro también me encantaba la responsabilidad con la que cumplía lo que debía hacer.

En un correo electrónico le manisfesté mis sentimientos, no esperaba comenzar una relación sino vencer mi miedo y no callar, pero sobretodo, eso sí , ser sincero, porque entre amigos eso vale mucho

Ahora somos amigos, pero ella no sabe que sin saber cambió mi vida, su manera de ser me hizo entender que hasta el más grandes o el más pequeño de los seres humanos vale y no porque sea perfecto, porque no lo es, sino porque vence la adversidad.

Toda este periplo me permitió ahora quererme y entenderme más, aunque a veces fantasmas del pasado se me acercan, yo digo no, sé que nada es perfecto ni puede serlo, y ahora entiendo que somos perfectibles. Por que como le dije a mi hermano somos “perfectamente imperfectos”

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