lunes, 21 de diciembre de 2009

a veces actúo como un infante

Ayer tuve una reunión con unos compañeros, todo marchaba bien y una de esas personas muy especiales era la organizadora de la reunión, hubo un almuerzo. Sin embargo, justo cuando yo iba a terminar mi plato, hace su aparición un pelo, pues me dio un asco descomunal, no es algo que me agrade ni que agrade a nadie. Interiormente quería estallar, estaba lleno de cólera, pero viendo la sonrisa de mis compañeros sólo atiné a dejar el plato (en el que ya no había casi nada) y devolverlo.
Luego hubo un sorteo de regalos, del grupo algunos salieron sorteados, otros no. Pues bien yo salí sorteado, no para recibir uno de los premios. Al abrirlo que era un pañuelo, o qué. Entonces era una bolsa para celular de color rosado, para mi gusto horrible. Me dije que piña soy, otros obtuvieron libros. No voy a mentir, tenía una envidia descomunal.
Parecía que dentro de mi renegaba por mi suerte y quería decirle a Dios porque permitía que esto me pasara.
Estando a solas me décía siempre lo más feo de todo me toca, porqué. Entonces me pregunté alguien tiene la cupa de esto y me repondí nadie, por ello, no hay razón para enojarse.
Respiré hondo y me dije eres un infante, un engreído que no acepta con sensatez las cosas, que pueden ser desagradables en la vida.
Me levante de la silla y sonreí y me reí de mi actitud tan estúpida.

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