Mi padre es una persona, a la que mi abuela nunca le enseñó lo que es ponerse límites. Es tan cobarde que puede insultar a una persona sin cesar, sin límites, pero que también sabe fingir delante de otros, que no están bajo su autoridad como una persona amable.
Él golpeaba a mi madre, cuando yo era niño. Yo lo quiero mucho y gracias a que luchamos, aunque no aprezca juntos como familia, Dios hizo que esto cambiara.
No pretendo desprestigiar a mi padre, sólo que la gente sepa que no toda mi vida, como muchos creen, ha sido o fue felicidad plena.
Ahora ya lo está siendo, sé que es mi padre y lo quiero mucho, pero sólo el mismo puede darse cuenta que está actuando mal.
Mi madre por su parte, me conmueve el corazón al igual que mi padre, pues su dependencia de él es grandísima. No sabe ponerle pare y se altera por cosas mínimas. sin embargo sabe poner freno a mi papá, aunque de una manera muy torpe.
Con el tiempo yo entendí que en esta relación aparentemente destructiva, mi madre ya sabe hacerle frente.
Claro lo óptimo sería que fuera más madura o quizá un sano distanciamiento, sin enbargo, yo no tengo por qué meterme entre ellos.
Ahora sé que ya no soy el encargado ni mucho menos el culpable de la inestabilidad familiar. Sencillamente tengo que vivir mi vida y preocuparme (indiferencia sana) por que mi futuro sea diferente.
sábado, 26 de diciembre de 2009
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