Mi padre siempre me decía: "como vas tener amigos, si te encierras y encapsulas". Durante mucho tiempo no entendía esta frase, esperaba que los amigos llegaran a mí, o esperaba que las situaciones se dieran.
Siempre creía que yo no tenía cualidades suficientes para tener amigos o que mis defectos eran tan grandes que mejor no intentarlo. Sin embargo ahora sé que como todo ser humano tengo grandes defectos, grandes virtudes.
Hoy, puedo decir gracias a Dios por reconstruir mi alma y mi ser, para así lograr finalmente ser feliz.
viernes, 18 de diciembre de 2009
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