lunes, 11 de enero de 2010

A veces el miedo se apodera de mí, cuando pienso que si no logro mi meta ambicionada toda mi vida, debería ejercer de manera definitiva mi carrera de abogado.
Desearía que todo esto fuera diferente, desearía haber tenido fuerzas para haber podido estudiar algo que me convenga, hoy a mi edad, todo se rehace y siento la ayuda de mis padres más fuerte que nunca, tengo otra oportunidad de enmendar mi destino en busca de mis sueños. Tengo que estudiar y sólo te pido Señor, que el tiempo perdido en depresiones que ahora las considero tontas, no haya destruido mi esencia de chico dedicado y empeñoso.
Tú, mejor que nadie, sabes desde cuando anhelaba eso. Tengo muchas armas que colaboren con el desarrollo de mis metas, pero primero es de vital trascendencia lograrlo.
Tengo miedo de no hacerlo, tengo miedo de no estar lo suficiente emtne preparado, pero por otro lado me veo más fuerte y comparable con cualquiera.
Tú, también sabes que si de mi hubiera dependido no hubiera elegido las carreras que elegí, y me hubiera dedicado a la música. Sigo batallando por lograr mis sueños, sigo batallando para todos sepan que mucha entrega valio la pena.
Y la pena me permitirá ahora alcanzar el sueño, ya sé que me miras y que yo sólo te pido que mi tiempo sea sabiamente usado, no esta estudiando algo que para los efectos de mis sueños nos sirvan.
Ambiciono sentirme más útil, más contento que lo que ahora estoy.

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