Toda mi vida incluso en los momentos más tristes de ella, la fe siempre estuvo presente en mí, pero se mimetizaba por momentos con una falsa autosuficiencia, que no permitía entender la verdadera dimensión de fe.
La fe te hace libre, te permite olvidar el dolor y los rencores, hace que tus sueños sean firmes y fuertes.
No me quedaré aquí conformado a lo que mi fragilidad humana me condujo, sino que seré fuerte al amar mis sueños, porque ahora que mi fe se apoderó de mis actos y de mi ser se que puedo hacer todo lo que me propuse y ser feliz.
Gracias a la fe me he salvado y me sigo salvando.
martes, 19 de enero de 2010
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