Aún mi mente recuerda los momentos en que mi padre ejercía violencia física contra mi madre, mi hermano y yo. Esos años se han ido, pero yo me pregunto mi padre hará cambiado o es que mi papá es tan cobarde que nos ve grandes a mi hermano y a mí y sabe que no puede hacer lo mismo que antes y que hay de mi madre, no podría dejarla sola, tengo que ayudarla a ser fuerte.
Muchas veces me he dicho que aunque una separación sea dolorosa, es muchas veces la más saia de las decisiones. Tengo que ayudar a mi madre a volver a creer en sí mismo, para eso tengo que lograr mi meta y también a mi padre a que cambie o en la medida de lo que sea posible consolidar su cambio. Gracias a Dios yo soy diferente y sé que tú, mi Señor, me has dado la fuerza suficiente y me sigues dando la fuerza para ser fuerte para dar paz y amor a mis prójimos más cercanos: mi madre, mi padre y mi hermano.
Sé que tengo todas las armas para ayudarlos y no tengo miedo a lo que venga, a lo que tengo miedo es a alejarme de tí.
Dame Señor la sabiduría en mis palabras, la nobleza en mis acciones y sobretodo la paciencia y el tino para entender a mi familia. Ahora tú sabes que todo es diferente.
Que te tengo a tí para seguir adelante.
Sabes tú, que estoy más cerca que nunca a mis metas, pero a la vez más lejos de ellas.
Ayúdame , a construir algo mejor para los mios, y tú bien sabes que entre una familia autodestructiva, mejor es una familia separada.
lunes, 4 de enero de 2010
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