No es que tenga colera de mi país, jamás la tendré, pero a veces siento que nunca me voy a acostumbrar a su cultura, a sus códigos y sobretodo a que no se valore lo nuestor, lo oriundo por preferir otras culturas. A veces me siento extraño, aunque simpre me he sentido extraño, no me gustan las cosas que se estilan hacer aquí; claro que las danzas, su lengua nativa y la solidaridad de la gente más humilde hacen que sienta un orgullo de haber nacido aqui. Pero la capital de mi país me parece ajena, creo que estoy en otro país, porque siento que esa capital está de espaldas a lo que pasa en el interior.
Cuando estuve a fuera me sentí raro, porque era lo deseado por el orden, pero la distancia de la gente a veces te hace sentir un vacio en el pecho. No es que la gente alla sea mala, sino que la gente no expresa sus sentimientos, les cuesta mostrar su corazón.
Es todo esto que me hace sentir raro, que nunca voy encajar, pero creo que lo entiendo tengo que ser yo y procurar siempre lo mejor de ambos mundos. Sin olvidar lo marivolloso y bello que es venir de donde vengo
sábado, 12 de septiembre de 2009
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