Me siento con una paz interna que no quiero perderla, no quiero perderla, que cualquier cosa que perturbe en ese objetivo debe ser combatida, alejada.
Es tan difícil lograr una paz que provea de estabilidad emocional que necesitas, pero ahora cuando los situaciones de conflicto con el fantasma de la inestabilidada se acercan a uno, es cuando uno se repite, es momento de serenarse de respirar profundamente y afrontar los problemas con equilibrio, sin arrebatarse, sin ser ni victimario ni victima, sino un ser humano ecuanime.
Es que ahora el silencio me habla, la soledad se sienta en mi mesa, para ya no como fantasmas que presagian un día tormentoso, sino como compañeros que me dicen que siempre debí tenerlos junto a mi como cualidades, no como castigo.
Logre aceptar mi identidad de calmo soñador de la realidad.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
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