Ya por fin mi papá tuvo una sanción legal a su violencia y aunque mi madre no sabe manejar su nueva realidad y grita a la nana de la casa todo el tiempo, yo debo entender que ya estoy liberado y que ni carrera ni maestria y doctorado me pueden dar la paz que tengo.
Sí esta paz que tengo implica no tener nada más que un trabajo de tres o cuatro horas en el que no necesito hablar con nadie ni intercambiar ideas.
Tengo ganas de no hablar y no me gusta pero es mejor y creo que volveré a escribir aquí de nuevo.
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