Me suicido cada noche al matar mucho la esperanza para evitar el dolor.
Me suicido cada noche al negar la posibilidad de alegria para no sufrir por la tristeza.
Me suicido cada noche al ver la diferencia entre un cualquier otro y yo.
Me suicido cada noche al invalidar mis sueños para aceptar la realidad fragante de mi derrota.
Me suicido ahora cada noche si no tengo la esperanza de que todo cambie al tener y sin querer empiezo a vivir por mi, sin más pretexto que mis ganas de suicidarme de mis yo, para cuidar tu tú, porque me enamoré de tu tú posible y real con mi yo creíble y perfectible y no perfecto.
jueves, 30 de julio de 2020
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