miércoles, 10 de abril de 2013

A veces cuando vives la vida como encerrado en un cristal
gritas y nadie te oye
pero tampoco puedes oir a los demás
el lenguaje de ellos y el tuyo resultan inintelegibles
tu rabia es vista como alegría
tu tristeza, como una simple mueca
tu alégría no puede compartirse
tu frustracion parece simple apatía
tu dolor se confunde con un anhelo
Pero subitamente rompes ese cristal que te encerraba y
esos cristales que te protegian te hieren
hieren tu garganta para no hablar
hieren tus manos para no expresarte
hieren tus pies y te paralizas
hieren tu pecho y te cuesta respirar
quieres sacarte las esquirlas con tus propias manos resulta tortuoso
quieres una mano amiga, pero su solo roce lacera tu piel
quieres que alguien sople tus heridas sangrantes, pero ellas arden más
quieres aire, quieres agua, pero solo tienes lágrimas saladas
No sabes que hacer y te preguntas:
¿Qué debo hacer?
y con las manos sangrantes y recubiertas por astillas de los cristales
entiendes que sólo tú debes sacartelas una a una
y comienzas a entender qué hacer

No hay comentarios: