querido Papá:
Quisiera algún día que mi felicidad la sientas tuya, pero como sé que ni te importa, pues seguiré imaginando que no estás, que muriste, que nunca estuviste, como lo siento desde niño.
No me des consejos que mi mente no puede oir lo que ya no quiere mi corazón. No me escuches pues nunca entenderás mis carencias y mis soledades. Tú eres perfecto y perfecto serás, yo soy lo que soy, pero hice lo imposible por que escuches y me quieras, aunque sé que tú eres una pared que no escucha, que genera ecos,y nada más.
Sé que haga lo que haga nunca te va a parecer suficiente, siento que diga lo que diga nunca seré lo que tú quieres ni tú tampoco lo que yo quiero. Espero algún día irme para que no te sientas solo de hijo y yo solo de padre.
viernes, 24 de agosto de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario