jueves, 26 de julio de 2012
Querido papá:
Te escribo esto por que sé que tú nunca tendrás la capacidad de entenderme ni yo ya tengo la capacidad de soportarte. De antemano te agradezco que me sigas teniendo en tu casa, aun cuando yo sea mayor.
Sé que jamás no llegaremos a compenetrar como padre e hijo, pues sinceramente somos dos extraños y a estas alturas estoy cansado de pedirte me escuches y estoy cansado de consejos generalizados que los puedo encontrar en cualquier revista.
No se puede retroceder el tiempo para recuperarlo, pero tampoco uno puede engañarse y sonreirte como si fueses un gran amigo, no. Te miro y me duele que seas tan ajeno a mi, te miro y te veo envejecer y me da pena, pero mi cariño se gasto, mis abrazos y mis besos verdaderos, no los que se dan para la foto, se agotaron.
Ves que aunque hagas cosas bellas por mi las veo como una especie de mea culpa tuya, pero nada conseguirá quitarme el miedo con que me lanzaste al mundo, nada podrá hacer que en mi corazón quepa la palabra PAPÁ. Será por eso que cuando pienso en la paternidad en mi alma crece el miedo, pues qué ofrecería a ese niño o niña, creo que nada si nada bueno puedo ofrecerme.
Sí, papá, me canse de esperar un abrazo tuyo, una palabra de aliento y estas alturas ya no valen por que ya no soy un niño y si me acerco a tñi es por que mi madre, a ese ser al que maltrataste y maltratas, me pide que lo hagas.
POr si a caso la pose de victima no te cae, todo lo malo que te pase te lo mereces, perdoname, pero cuanto dolor depositaste en nuestra familia y cuan alajado de ella estás.
Yo te respete, pero nunca me hables de amor si nunca lo diste. Así que querido papá cosecha lo que sembraste y si ves que me asalta un aliento de alegrai y sonrisa es por que mi madre me enseñó a sonreir aunque esté llorando por dentro.
Atentamente
tu hijo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario