la vida pierde su sentido cuando nos sumergimos en la pena y en la depresión, pero recupera el sentido cuando aceptamos esa pena y depresión y la remontamos valientemente para llegar a ser mejor.
La vida da cambios de rumbo y esos cambios se dan cuando uno comienza a ver de distinta manera y con otra perspectiva los problemas, ya no puedo ser una persona depresiva y lo estoy aprendiendo, aunque ayer la soberbia y el indiferencia de mi hermano dieron gala de lo que él es. Una persona que no tolera nada la discrepancia. Sin embargo eso es algo que él lo va a aprender más adelante.
Toda mi vida he sido el tarado y ente de la casa y de él todos debiamos estar preocupados, entonces, sólo el era el centro del mundo.
Ya todo se aclara y verdaderamente eso le agradezco a Dios
y sé que por algo será
domingo, 11 de septiembre de 2011
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