martes, 19 de octubre de 2010

Despojo de envidia

Cuando el año pasado me fui a Francia, me sentí al llegar de regreso a mi país el todo poderoso, sien embargo me dije y me doy cuenta ahora cuan invécil puedo ser al pretender ser más o menos que alguno por el hecho de haber ido solo un tiempo fuera.
Ese complejo me hace entender que debo de modificar formas de conducta y entender que después lo haré y seré reconocido por mí, no por un sujeto más que afuera estuvo.
No sé todo mi proyecto de vida lo tendré que atrasar y aunque eso cuesta mucho, lo haré.
Pues quiero ser primero, yo feliz.
Ahora poco a poco me libero de mi interior, si de mi interior envidiosa  que salpica de rabia, colera y frustración el interior de mi corazón, que tiene cólera por la que fue a Francia también, por la que triunfo en Europa, por él que estudio en Estados Unidos, por la que estudio en Taiwan.
Pero no importa, los que  me conocen bien, saben que me hice de despojos de envidia, de retazos de felicidad  y de gotas de amargura que fermentó en rencor. Todo esto bajo la careta de un apacible y angelical sujeto, que tuvo miedo e inseguridad.
Algunas veces es bueno recordar, cómo fue para entender que de mi depende ser diferente

No hay comentarios: