Cuando no se tiene quince ni dieciseis, la vida te exige vivir tu edad, pero ¿qué pasa cuando todo lo vivido fue miedo? Pues no viviste, o viviste a medias, a veces en un acto de debilidad, quisiera tirar todo por la ventana y retroceder el tiempo. Jugar sin miedo de ser catalogado de tarado, equivocarse sin miedo a ser rechazado, dormir sin ese peluche para no sentir miedo a la oscuridad, hablarle a tu mascota para no sentir la soledad y no tener amigos para no estar supeditado a ceder y ceder para no sentir el rechazo, y tal vez también estudiar lo que sea, con tal de no sentir las palabras hirientes o el rechazo de tus padres.
Pero cuando ya no tienes quince ni dieciseis, te preguntas por qué el miedo fue tan descomunal, por que no luche, y es que miedo te anula, te tortura, cuando llegas a casa y lo único que escuchas es riñas, violencia, incomprensión e intolerancia.
si no sirve de nada recordar el pasado, pero cuánto uno se libera, cuando reconoce que esa fue la causa de su dolor, y no fue que uno sea tarado, lerdo, etc.
Tengo ganás de dormir, pero tengo que estudiar. Quisiera tener la capacidad que muchos tienen de dormir con tanta facilidad y despertar repuesto.
Ahora tengo la capacidad de dormir y no reponerme y despertarme con dificultad.
Entiendo que todo es parte de algo.
pues diré no me conformaré sólo con ser un abogado más, no quiero luchar por ese sueño y lo voy a lograr.
martes, 1 de junio de 2010
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