martes, 1 de junio de 2010

Cuando no se tiene quince ni dieciseis

Cuando no se tiene quince ni dieciseis, la vida te exige vivir tu edad, pero ¿qué pasa cuando todo lo vivido fue miedo? Pues no viviste, o viviste a medias, a veces en un acto de debilidad, quisiera tirar todo por la ventana y retroceder el tiempo. Jugar sin miedo de ser catalogado de tarado, equivocarse sin miedo a ser rechazado, dormir sin ese peluche para no sentir miedo a la oscuridad, hablarle a tu mascota para no sentir la soledad y no tener amigos para no estar supeditado a ceder y ceder para no sentir el rechazo, y tal vez también estudiar lo que sea, con tal de no sentir las palabras hirientes o el rechazo de tus padres.
Pero cuando ya no tienes quince ni dieciseis, te preguntas por qué el miedo fue tan descomunal, por que no luche, y es que miedo te anula, te tortura, cuando llegas a casa y lo único que escuchas es riñas, violencia, incomprensión e intolerancia.
si no sirve de nada recordar el pasado, pero cuánto uno se libera, cuando reconoce que esa fue la causa de su dolor, y no fue que uno sea tarado, lerdo, etc.
Tengo ganás de dormir, pero tengo que estudiar. Quisiera tener la capacidad que muchos tienen de dormir con tanta facilidad y despertar repuesto.
Ahora tengo la capacidad de dormir y no reponerme y despertarme con dificultad.
Entiendo que todo es parte de algo.
pues diré no me conformaré sólo con ser un abogado más, no quiero luchar por ese sueño y lo voy a lograr.

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