aunque a veces quisiera irme de aqui y no estar aqui, no se puede siempre llego a la conclusión que Dios permitirá que todo cambie, pero pienso cuándo.
Toda la vida, tú eres el torpe, tú eres el causante de esto, de lo otro, maldita sea la condena que me incapacitó y me hizo creer que era incapaz de hacer mil sueños y que ahora caigo en la cuenta que nunca fui yo.
Ahora estoy aqui recuperando el tiempo perdido, el tiempo en que me incapacite para vivir, para luchar e incluso para llorar. Ahora estoy feliz de descubrirlo, aunque son tantas cosas nuevas que no sé manejar y que solo debo aprender a entender, porque nadie me entiende, y no porque no me quieran, sino porque están acostumbrados a que sea calladito, mudo, que no reclame.
Ahora sé que a mis padres y a mi hermano los quiero mucho y que soy fuerte, gracias a su amor.
sábado, 3 de abril de 2010
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