sábado, 25 de abril de 2020

Mi traductor y relacionista

Mi mundo de niño literal fue opacado por el mundo adulto disfrazado, enmascarado que nunca comprendí. Siempre necesité un traductor de pensamientos y sentimientos de los otros hacía mí y de mí hacía ellos. En el tránsito de encontrarlo tropecé con quiénes no salían de su espacio para entender el mío, y con los años la búsqueda se hizo más grande y el lenguaje de hombre y de niño se alejaron más y no podía comunicarme. Ese traductor debía ser experto en dominar el lenguaje simple y soñador del lenguaje de niño y complejo y serio para  hombre, entender el de hombre, pero él no llegaba y mis lenguajes se entremezclaban angustiosamente en mí y sin límites, necesitaba ya no sólo un traductor sino también un relacionista público que me dijera cuando usar uno u otro lenguaje.
Me frusté por años sin encontrarlo hasta que un postulante por fin me habló en dos lenguajes y era experto en relaciones públicas y por fin podia entender todo y sin querer empecé a amar a mi nuevo traductor y relacionista

No hay comentarios: