miércoles, 5 de julio de 2017

hay días donde la soledad se hace fuerte y el eterno consejero, el eterno compañero, el hijo perfecto se cansa de ser así, y no es ser egoista, pero uno quiere ser aconsejado, ser acompañado y quiere que lo quieran con sus defectos.
Nunca hubo nadie que me escuche y se quejan de que soy insensible.
Nunca nadie me dio la mano y se quejan que soy desconfiado
Nunca nadie me llamó sin hacerme sentir que le era una molestia, y ahora me sienten molesto.
No estoy amargo, sólo que acostumbre tanto al abandono humano, que siento lo que sientes, pero no pienso lo que piensas.
Siempre amé a alguna, que nunca me amo como esperaba y mi miedo a no ser amado desvanecio  mi voluntad de conquistarlas
Luego intente amar a alguno, pero me doy cuenta que son frios e hirientes,
En ambos casos, sus prejuicios son fuertes, que si no tengo la voz grave, que si no voy al gimnasio, que si apatico porque no tomo, que si soy chucaro, porque me desconecto.
Me cansé de mendigar amor sin encontrarlo, pero al mismo tiempo me cansa que sólo quieran tirar conmigo.
Duele volver a habituarse a la soledad incomprendida de mi vida, en donde para todos estoy fuera de lugar.
Un día, un mes, un año más sin un tú, mi incondicional, no importa, me sigo volviendo a acostumbrar a tener a la pared de  compañera.

No hay comentarios: