martes, 9 de febrero de 2010

no sólo en rencor mata, sino también la envidia

La gente suele decir que existe una enviadia buena, que es la que construye , la que hace que nos esmeremos en ser mejores y que la mala es la que hace que destruyamos al otro esa es la peor, pero yo me pregunto y que hay de la envidia que se alimente del odio por éxito ajeno, que si bien no le hace daño, lo critica o lo destruye e incluso sin que uno se dé cuenta le desea lo peor. Esa envidia no es solo envidia destructiva en potencia, sino que es una envidia eficientemente autodestructiva.
Pues bien me llevó mucho tiempo cuidarme del rencor, de la frustración que culpaba a los otros de errores míos y de errores suyos hechos por amor. Es decir no reconocía el gran amor que ellos me mostraban y sólo me alimentaba de cólera e ira hacia ellos. Entonces yo dije, siendo que entiendo que el rencor ya no existe, estaré mejor; pero que hay de la envidia autodestructiva, que serpentiva en mi corazón, que manipulaba mis sentimientos y que a veces sorpresivamente hacía fácilmente resurgir el rencor.
Esa envidia capaz de almacenar rabia por el éxito ajeno, aunque no se concrete en ninguna acción expresa, o de regocijarse con el fracaso del enviadiado.
No quiero dar detalles de esto, pero en sí me lastimo mucho darme cuenta de que tal mezquindad inundaba mi ser, y que tuve que empezar a deshacerme de él.
Todo está más claro, ahora y así más libre de mi mismo que antes, vuelve a darse una nueva etapa en mi cambio.

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